Al llegar a su escuela no sabía que diablos hacía yo ahi. Era, sin duda, porque verla significaba sexo fácil y yo no había tenido sexo en varios meses. Estaba deprimido y lo reflejaba en todas las cosas que hacía cotidianamente; desde pasar días sin bañarme hasta el despilfarre de horas con mi guitarra, grabando y editando frente al monitor de la compu para acabar escuchando el retrato más vívido de un momento de mediocridad total.
En cuanto crucé la calle la ví, con un escote bastante llamativo, jeans pegaditos y con lentes obscuros, estaba despejado y hacía mucho calor, yo también llevaba mis lentes obscuros por lo cual pude observar su escote con descaro durante todo el trayecto hacia el cine; llegamos y compré los boletos, cinco minutos después había olvidado qué película estaba a punto de ver (ver?)... ahh si, uno de esos churros de horror que te hacen brincar de tu asiento no por la infantil y predecible trama sino por la potencia del audio cuando llega "el momento de terror"; en cuanto nos metimos a la sala comenzaron a proyectar los comerciales "de ahuevo", yo salí con el pretexto de ir al baño y me di unos buenos jales de mi pipa de ganja para sentir más rico el oral que sabía que me esperaba; me puse mis gotas para evadir la gafa y salí campante, con mis sentidos mucho más estimulables que cuando entré.
Cuando regresé estaba acabando un comercial, una señora con un wey notablemente más joven que ella no me quitaba los ojos de encima, bajé la mirada para ver si no tenía la bragueta abajo o un papel pegado a la suela del zapato pero no: mera paranoia marihuanal, pensé.
Me fui a sentar junto a Diana y la peli empezó, estaba tan pacheco que me quedé clavadísimo mirando las pésimas actuaciónes y olvidando que tenía una chica a un lado que podría hacer mucho mas llevadero el momento, cuando entre en razón de eso me recargué cómodamente en su regazo y segui viendo mientras me acariciaba el cabello. Acabó, encendieron las luces y nos levantamos para irnos mientras pasaban los créditos; percibí todo ese ritual de las luces, el empleado que abre las puertas y la gente saliendo, como si fuese una manipulación total de las masas sin voluntad propia entre las que yo mismo me contaba en ese momento; siendo pastoreados por post-adolescentes con uniformes de la empresa a lo largo de un eterno pasillo plagado de anuncios de próximas presentaciones de tan malos o peores filmes de mediocres directores ansiosos de hacer algunos millones con recetas guionísticas sobreexplotadas...
Salimos del edificio, me puse mis gafas de nuevo para seguirle viendo los pechos durante el camino de regreso, me preguntaba acerca de muchas cosas, quería que yo estuviera hablando todo el tiempo pero realmente no estaba de mucho ánimo para hacerlo, le comenté vagamente acerca de mi viaje al desierto y mi experiencia con mescalito (la cual narraré en otra ocasión), enfócandome en la psicodelia visual y omitiendo por completo las profundas enseñanzas espirituales que estaba seguro, ella no comprendería en lo absoluto.
Llegamos a su casa, estuvimos un rato en la sala de estar, ambos fingiendo que no sabíamos que hacíamos ahí y que todo lo que ocurriera sería espontáneo como aparenta en las películas; pasó un rato, ella buscaba un disco y ese fué el pretexto que la acercó a donde yo estaba, yo no me moví solo para ver que pasaba si ella tenía un estrecho espacio para pasar a donde iba a buscar, a veces hago experimentos con la gente, hasta sin pensarlo; me gusta ver que pasa cuando pones a una persona en una circunstancia, en este caso me preguntaba si me pediría permiso para pasar o se estrujaría contra mí para llegar al rincon que yo tapaba. Ocurrio la segunda opcion y eso facilitó que las condiciones se dieran para echar pasión, pegó su pecho contra el mío mientras me observaba y su mano simulaba buscar a tientas la caja de un cd ficticio. Nos besamos atascado. La empecé a desvestir y ella a mi, para cuando nuestros torsos estaban desnudos y nuestros pantalones desabrochados ella interrumpió y me dijo que subieramos a su habitación; echó a perder la oportunidad de hacerlo en un escritorio o una silla con rueditas...
Ya arriba, mi erección se fué y a pesar de que la desnudé por completo y seguíamos besándonos como si de verdad hubiera tanta pasión... mi cabeza estaba en otro lado, seguía, por un lado, divagando acerca de la visión de la multitud en la sala de cine y por otro acerca de lo mediocre que sentía todo mi entorno en esa época, me parecía incluso mediocre el hecho de aprovechar que yo le gustaba a esa chica para obtener una follada sin que ella me gustara tanto.
Pasaron como siete minutos que a mi me parecieron más como media hora sin que se me parara, era una situación algo embarazosa porque ya era demasiado tiempo de estar desnudos sin que ocurriera nada. Por fin la sangre se concentró donde tenía que concentrarse y tuve una mediocre follada sin gemidos con un mediocre orgasmo al final. Miré el reloj, me fumé un cigarrillo, lo volví a mirar e inventé un compromiso para irme, pensé que saldría de ahí solo pero ella me dijo que tenía que ir a "su otra casa" asi que hubo un rato bastante incómodo de camino a nuestros respectivos transportes, con conversaciones aun más irrelevantes que antes y risas fingidas.
Creo que fué el peor sexo de mi vida.
De nuevo me empiezo a sentir solo, quizás regrese.
miércoles 8 de agosto de 2007
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5 ideas atrapadas:
Y regresaste....quiza no estes solo, aunque asumir la soledad es peor que sentirla.
Creo que el hecho de que haya sido el peor sexo de tu vida, se debe a la anticipacion, aunque bueno, no me hagas caso, despues de todo yo no se absolutamente nada.
Seguire leyendote, y esperando cuantos regresos necesites.
Que buen relato...
Me encantó, me fascinó!
Un beso!
tenia rato sin darme una vuelta por aqui.. muy chingon post... ese tipo de sexo pasa mas seguido de lo que nos imaginamos...
no pude resistir..
y la neta te mintieron.. pinche post feo
tienes mejorsitos
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asth!!
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